Género épico

La épica o género épico es la forma más antigua de narrativa literaria que se conoce. Sus obras son llamadas poemas épicos o epopeyas y contienen relatos míticos o legendarios, que exaltan o engrandecen el pasado de un pueblo y expresan su punto de vista respecto al mundo. Suelen ser obras voluminosas y estar escritas en verso.

Ejemplos de obras de género épico:

  • El Poema de Gilgamesh, compuesto anónimamente en el II milenio a. C.
  • La Ilíada, compuesta en el siglo VIII a. C. por Homero.
  • La Eneida, compuesta por el poeta romano Virgilio en el siglo I a. C.

Se puede considerar la épica como el ancestro de la narrativa moderna, aunque tienen diferencias, como el hecho de que la mayoría de las veces las epopeyas se compusieran en verso. Esto tenía el sentido de facilitar su memorización y recitación, ya que en sus orígenes eran transmitidas oralmente de generación en generación.

En las epopeyas se transmiten los valores colectivos y relatos fundacionales de los pueblos que las engendraron. Por eso suelen estar repletas de monstruos y criaturas fantásticas, de dioses y deidades, y de héroes que realizan hazañas sorprendentes, todo de acuerdo a la tradición mitológica de su respectiva cultura. En ellas pueden también encontrarse pasajes didácticos, reflexivos e incluso líricos, como canciones o rezos.

El género épico se considera una forma esencial de literatura, y por eso es afín a casi todas las civilizaciones. Antiguamente servía de inspiración en actos religiosos y acciones militares, o también de instrumento educativo para inculcar la tradición en los jóvenes. En la actualidad, el género épico ha sido desplazado por las formas modernas de narrativa, como el cuento y la novela, pero entre ellas pueden encontrarse algunas obras que imitan el estilo épico de antaño.

En un contexto más amplio, el adjetivo “épico” se utiliza actualmente para referirse tanto a lo relacionado con el género épico como a las acciones, hazañas o eventos que parecen extraídos de una epopeya, es decir, que resultan impresionantes, extraordinarios o memorables.

Importante: Aunque se habla a menudo de “poesía épica” para referirse a las epopeyas de la antigüedad, eso no quiere decir que se trate de poemas como los entendemos en la actualidad. A pesar de estar escritas en verso, se trata de obras narrativas y no líricas.

Características del género épico

En términos generales, la épica se caracteriza por:

  • Se trata de un género narrativo proveniente de la antigüedad. El filósofo griego Aristóteles, en su estudio de los géneros literarios, lo ubica junto al género lírico y al género dramático como una de las tres formas de arte imitativo. Lo distingue de ellos por la presencia de un narrador que cuenta los hechos de la historia.
  • En sus obras, llamadas epopeyas, se abordan relatos fundacionales de la mitología, que consisten en grandes guerras, hazañas o aventuras. En ellas intervienen la humanidad, sus dioses y distintos tipos de criaturas fantásticas. Mucho de este contenido funciona de manera arquetípica, o sea, como patrón de inspiración para relatos futuros.
  • Sus obras suelen ser voluminosas y pueden estar escritas en verso o en prosa. Asimismo, pueden tener un autor conocido (un rapsoda o poeta épico), ser fruto de diferentes colaboraciones o tener un autor anónimo.
  • Emplea un lenguaje formal, altamente estilizado, abundante en metáforas y otras figuras retóricas. Utiliza un narrador omnisciente y objetivo, que conoce todo y maneja todas las perspectivas del relato.
  • Los eventos narrados suelen ambientarse en un tiempo mítico y ancestral, vagamente definido, y en diferentes escenarios, algunos reales y otros mitológicos (como el inframundo o el hogar de los dioses).
  • Es común que en sus obras haya extensas y coloridas descripciones, largas digresiones y pasajes didácticos, líricos o de otra naturaleza.   

Origen del género épico

La épica forma parte de los géneros literarios de la antigüedad, y es común a numerosas culturas, como la mesopotámica, la griega, la china o la del Valle del Indo. Por lo tanto, no existe un punto de origen claro de la épica, sino tradiciones muy antiguas, provenientes de los inicios de la civilización.

Así, la epopeya más antigua que se conoce es la del pueblo acadio de Mesopotamia, conocida como el Poema de Gilgamesh. Fue escrita en verso y en lengua sumeria, empleando escritura cuneiforme en tablillas de arcilla, entre los años 2500 y 2000 a. C. Su autoría es desconocida, pero se piensa que está basada en un conjunto previo de leyendas en torno al legendario Gilgamesh, rey de la ciudad-estado de Uruk, quien podría haber reinado alrededor del 2700 a. C.

Algunas de las obras épicas más conocidas de Occidente, sin embargo, fueron muy posteriores. Tal es el caso de la Ilíada y la Odisea, compuestas en algún momento del siglo VIII a. C., y que sirvieron de objeto de estudio a antiguos filósofos griegos. Entre ellos destaca Aristóteles (384-322 a. C.), el primero en formular las reglas del género épico y distinguirlo del lírico y del dramático en su Poética (335 a. C.).

Subgéneros de la épica

En un sentido estricto, el género épico no tiene ningún subgénero, ni ninguna clasificación interna que distinga entre sus obras. Sin embargo, con el paso del tiempo se crearon nuevas maneras de entender un poema épico, lo que originó nuevas formas de epopeya, como fueron:

  • El cantar de gesta. Es una de las principales formas medievales de la epopeya. Abarca el relato de un héroe cuyas acciones sirven de modelo moral y espiritual para una nación o una colectividad. Los cantares de gesta eran divulgados oralmente por juglares, acompañados de diversos instrumentos musicales, y compuestos en verso rimado. Dado que el Medioevo europeo fue un tiempo de muy poca alfabetización, las copias sobrevivientes de estos cantares suelen ser muy posteriores a su composición.
    Por ejemplo: Cantar de mío Cid, compuesto en lengua castellana alrededor del 1200.
  • Las sagas nórdicas. Son propias de los pueblos de la Europa pagana entre los siglos X al XV.  Las sagas eran narraciones anónimas y en prosa, centradas en un héroe mítico y a menudo su descendencia. Originalmente rescataban el imaginario y los valores tradicionales de las culturas precristianas, pero a partir del siglo XII tuvieron una fuerte influencia de la hagiografía (la narración de la vida de los santos) y llegaron a ser empleadas como herramienta de evangelización.
    Por ejemplo: Saga del descenso a los infiernos (Nidrstigningar) compuesta alrededor del siglo XII.
  • El romance medieval. Eran composiciones en verso, para ser cantadas o contadas, generalmente de breve extensión. Solían abordar temas de la cultura popular, como aventuras caballerescas o sufrimientos amorosos. Este género no debe confundirse con el romance castellano (es decir, un tipo de poesía).
    Por ejemplo: Sir Gawain y el Caballero Verde, compuesto en el siglo XIV.
  • La épica caballeresca. Es el conjunto diverso de los llamados “libros de caballerías” de mediados y finales del medioevo europeo, cuyo relato se centraba en las aventuras de un caballero andante. Estas aventuras, normalmente, incluían vencer criaturas fantásticas, como ogros o dragones, o batirse en duelo con caballeros rivales y sobrevivir a la hechicería. Eventualmente, los relatos de caballeros se asociaron a la gesta cristiana y se convirtieron en un emblema de la religión, identificándose con símbolos evangélicos como el león, el águila o el toro.
    Por ejemplo: Orlando furioso de Ludovico Ariosto (1474-1533).
  • La fantasía épica. Aunque se puede enmarcar en el género moderno de la novela, la fantasía épica del siglo XX y XXI es un subgénero narrativo que busca rescatar el imaginario y los procedimientos de la epopeya medieval, aunque dirigido a un público contemporáneo. Sus obras se componen en prosa exclusivamente, aunque con la eventual aparición de elementos líricos (canciones, oraciones, entre otros). Se insertan en la ficción fantástica, con presencia de magia, monstruos, deidades y otros seres sobrenaturales.
    Por ejemplo: El señor de los anillos del autor británico J. R. R.  Tolkien (1892-1973). 

Ejemplos de obras y autores del género épico

Los siguientes son ejemplos de obras (y autores, de haberlos) pertenecientes al género épico:

  1. Poema de Gilgamesh (anónimo, s. XXV-XX a. C.).
  2. Ilíada de Homero (s. VIII a. C.).
  3. Odisea de Homero (s. VIII a. C.).
  4. Mahābhārata atribuido a Viasa (anónimo, siglo III a. C.).
  5. Rāmāyaṇa atribuido a Valmiki (anónimo, siglo III a. C.).
  6. Táin Bó Cúailnge (anónimo, siglo I d. C.).
  7. Eneida de Virgilio (70-19 a. C.).
  8. Cantar de Roldán (anónimo, s. XI).
  9. Shāhnāmé de Ferdousi (935-1020).
  10. Cantar de mío Cid (anónimo, s. XII).
  11. Beowulf (anónimo, s. VIII-XII).
  12. Cantar de los Nibelungos (anónimo, s. XIII).
  13. Los lusiadas de Luís de Camões (1524-1579)

Sigue con:

Ejercicios: género épico

Sigue practicando:

Referencias

  • “What is an Epic?” en The Oregon State University (EEUU).
  • “Epic (literary genre)” en The Encyclopaedia Britannica.
  • María de los Ángeles Rodríguez Castillo (2007) “Historia breve del género épico narrativo en la antigua Grecia (Homero, Hesíodo y Esopo)” en revista Horizonte Histórico (año 7, núm. 14).
  • Antonio Marcos dos Santos Trindade (2021) “Reflexiones en torno a lo épico en nuevo tiempos” en Confluencia: Revista Hispánica de Cultura y Literatura (vol. 36, núm 2).

Cómo citar

"Género épico". Autor: Gilberto Farías. De: Argentina. Para: Enciclopedia del Lenguaje. Disponible en: https://lenguaje.com/genero-epico/. Última edición: diciembre 11, 2023. Consultado: abril 9, 2024. Año: 2023.

Sobre el autor

Autor: Gilberto Farías

Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela)

Revisado por: Inés Iraeta

Licenciada en Comunicación Periodística (Universidad Católica Argentina)

Última edición: diciembre 11, 2023

¿Te fue útil esta información?

No

    ¡Genial! Gracias por visitarnos :)