Romanticismo

El Romanticismo fue un movimiento cultural originado a fines del siglo XVIII en Alemania que abarcó la literatura, la pintura, la música y la arquitectura.

Desde Alemania se extendió hacia Inglaterra, España, Francia, Rusia, Italia, Norteamérica e Hispanoamérica. Dominó toda la primera mitad del siglo XIX y fue un movimiento revolucionario que hizo frente al academicismo, orden y rigidez neoclásicos y puso de manifiesto la intuición, la subjetividad y el sentimiento en el arte.

El Romanticismo se caracteriza por la exaltación de la individualidad y la imaginación, lo maravilloso, lo exótico, la naturaleza, la pasión, el nacionalismo, entre otras cosas. Valora la emoción y los sentimientos por sobre la razón. Demuestra un cambio de actitud con respecto a los siglos anteriores en los que predominó el conocimiento científico y racional.

El Romanticismo encuentra su génesis en el movimiento Sturm und Drang (tormenta e ímpetu) alemán, que postulaba la rebelión ante las normas establecidas y ponía de manifiesto la importancia del yo individual y de la pasión.

Características del Romanticismo

Las principales características del Romanticismo son:

  • Exaltación del yo. Se valora la emoción y expresión personal de los artistas. Se contrapone al culto a la razón de la Ilustración.
  • Individualismo y libertad. Se valora la singularidad de cada persona y es una expresión de su libertad. Se lucha contra las imposiciones impuestas por la sociedad y las convenciones sociales.
  • Naturaleza. Se idealiza la naturaleza y se la considera fuente de inspiración. El artista está conectado con la naturaleza y el paisaje es un reflejo del alma del autor. Por ello prefiere la naturaleza agreste, salvaje, sin control del ser humano, en la que dominan fenómenos naturales como las tormentas, la lluvia torrencial o los truenos.
  • Nacionalismo. Se valora la identidad nacional y se busca la exaltación de la cultura y las tradiciones propias. Se rescatan las tradiciones orales y se estudian por primera vez las lenguas vernáculas.
  • Nostalgia. Se añora un pasado idealizado. Se valora la Edad Media como una época de valores auténticos y nobles.
  • Genio. Se considera al artista como un genio atormentado, alejado de la sociedad y conectado con la trascendencia del arte.
  • Valoración de lo onírico. Se libera la inteligencia de lo racional y aparece lo sublime, la imaginación.
  • Misterio. Se lo utiliza como un elemento caracterizador de las obras románticas. Por ello, aparecen con frecuencia cementerios, ruinas, lugares sombríos y tenebrosos.

Romanticismo literario

En el ámbito de la literatura, el Romanticismo significó romper con las normas de la Ilustración y el academicismo para explorar la subjetividad del poeta, que era considerado un genio incomprendido por la sociedad.

Los autores incursionaron en nuevos géneros, como la novela gótica, la novela histórica o los poemas menos encorsetados por las normas neoclásicas. Se rescató lo popular y tradicional y aparecieron en escena los hermanos Grimm que recopilaron los cuentos tradicionales alemanes.

Desde el punto de vista geográfico, se puede hablar de Romanticismo alemán, francés, inglés, español, latinoamericano, entre otros. En cada zona, el movimiento tomó distintos matices y esto hace que sea difícil encontrar una definición acabada del Romanticismo.

En Alemania se destacó Johann Wolfgang Goethe (en su primera etapa) que, con la publicación de la novela “Las desventuras del joven Werther”, marcó una época y dictó modas, costumbres y comportamientos. En Francia, formaron parte del movimiento autores tan diversos como Alphonse De Lamartine, Alfred de Vigny, Victor Hugo y Alejandro Dumas, entre otros. En Inglaterra, Walter Scott introdujo la novela histórica y poetas como Lord Byron, William Wordsworth y William Blake llevaron la poesía a su más alta expresión. En España, se destacó el poeta Adolfo Bécquer y en Latinoamérica, José María Heredia, Esteban Echeverría, José Mármol, entre otros.

Autores y obras del Romanticismo literario

Algunos de los principales autores y obras del Romanticismo literario son:

  • Alemania
    • Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Las desventuras del joven Werther, Fausto.
    • Novalis (1772-1801). Himnos a la noche.
    • Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822). “El hombre de arena” en Cuentos nocturnos.
  • Inglaterra
    • Walter Scott (1772-1832). Ivanhoe, Rob Roy.
    • Lord Byron (1788-1824). Caín, Las peregrinaciones de Childe Harold.
    • Emily Brontë (1818-1848). Cumbres Borrascosas.
  • Francia
    • François-René Chateaubriand (1768-1848). El genio del cristianismo, René.
    • Alphonse Lamartine (1790-1869). Las meditaciones poéticas, Medea.
    • Alejandro Dumas (1802-1870). Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo.
    • Victor Hugo (1802-1885). Los miserables.
  • España
    • José de Espronceda (1808-1842). El estudiante de Salamanca.
    • Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870). Rimas, Cartas desde mi celda.
  • América
    • Esteban Echeverría (Argentina, 1805-1851). Elvira o la novia del Plata, El matadero.
    • Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1849). “El gato negro”, “El cuervo” y “Los crímenes de la calle Morgue”.
    • Jorge Isaacs (Colombia, 1837-1895). María.

Contexto histórico del Romanticismo

El movimiento romántico predominó en la primera mitad del siglo XIX, época de grandes cambios y revoluciones:

  • Revolución Industrial. El avance de la industrialización y la modernización significó el descontento para los artistas románticos, que pregonaban una vida conectada con la naturaleza y lo primordial.
  • Revolución francesa. La crisis de la monarquía absoluta y posterior fracaso de Napoleón llevaron a un descontento social que se tradujo en el deseo de escape del artista romántico.
  • Consolidación de los estados-nación en Europa. Los artistas buscaron destacar lo propio nacional, se valoraron las lenguas vernáculas y las historias populares.

Romanticismo en el arte: pintura, música y arquitectura

El movimiento romántico no se dio solamente en literatura. Otras artes como la pintura, la música y la arquitectura también fueron protagonistas.

  • Pintura. Se busca la inspiración en la naturaleza y su relación con el ser humano. Se destaca el uso del color y la subjetividad del artista.
    • Francisco José de Goya (España, 1746 – 1828). “La maja desnuda”, “La maja vestida” y “La familia de Carlos IV”.
    • William Blake (Inglaterra, 1757 – 1827). “El anciano de los días”, “Newton” y “Nabucodonosor”.
    • ​​Eugene Delacroix (Francia, 1798- 1863). “La libertad guiando al pueblo” y “La muerte de Sardanápalo”.
    • Joseph Mallord William Turner (Inglaterra, 1775 – 1851). “The shipwreck”, “Snow storm” y “The burning of the houses of Parliament”.
  • Música. Se busca la liberación de las ataduras del Neoclasicismo y así surgen nuevas piezas musicales más expresivas y personales.
    • Ludwig van Beethoven (Alemania, 1770 – 1827). “Sinfonía 9” y “Sinfonía 5”.
    • Franz Schubert (Austria, 1797 – 1828). “Quinteto La trucha” y “Sinfonía inacabada”.
    • Frederic Chopin (Polonia, 1810 – 1849). “Nocturnos, op 9” o “Polonesa heroica”.
    • Richard Wagner (Alemania, 1813 – 1883). “Tristán e Isolda”, “El anillo del nibelungo” y “La valquiria”.
  • Arquitectura. Se mira con nostalgia y valora el pasado medieval, y allí los artistas encuentran inspiración. Se le agrega el prefijo “neo” a las construcciones románticas para diferenciarlas de las medievales.
    • Estilo neogótico: Palacio de Westminster en Londres, Inglaterra.
    • Estilo neobizantino: Catedral de San Alejandro Nevski en Sofía, Bulgaria.

Lecturas

  1. Fragmento de "Los ojos verdes", de Gustavo Adolfo Bécquer

—Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos, en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?
—Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado, por acaso, una mujer que vive entre sus rocas?
—¡Una mujer! —exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.

  1. Fragmento de "El monte de las ánimas", de Gustavo Adolfo Bécquer

La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

  1. Fragmento de "El gato negro", de Edgar Allan Poe

No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Loco estaría, de veras, si lo esperase, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana moriré, y hoy quiero aliviar mi alma. Mi propósito inmediato es presentar al mundo, clara, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de estos episodios me han aterrorizado, me han torturado, me han destruido. Sin embargo, no trataré de interpretarlos. Para mí han significado poco, salvo el horror, a muchos les parecerán más barrocos que terribles. En el futuro, tal vez aparezca alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes, una inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias, que detallo con temor, sólo una sucesión ordinaria de causas y efectos muy naturales.
Desde la infancia me distinguía por la docilidad y humanidad de mi carácter. La ternura de mi corazón era incluso tan evidente, que me convertía en objeto de burla para mis compañeros. Sobre todo, sentía un gran afecto por los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba la mayor parte de mi tiempo con ellos y nunca me sentía tan feliz como cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter crecía conmigo y, cuando ya era hombre, me proporcionaba una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que han sentido afecto por un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza ni la intensidad de la satisfacción así recibida. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la mezquina amistad y frágil fidelidad del hombre.

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Referencias

  • Ferrer, Jordi y Cañuelo, Susana, Historia de la literatura universal. Editorial Óptima, 2002.
  • AA.VV., Historia universal de la literatura. Hyspamérica Ediciones, 1982.

Ejercicio: Romanticismo

Cómo citar

"Romanticismo". Autor: Catalina Travi. De: Argentina. Para: Enciclopedia del Lenguaje. Disponible en: https://lenguaje.com/romanticismo/. Última edición: diciembre 11, 2023. Consultado: febrero 22, 2024. Año: 2023.

Sobre el autor

Autor: Catalina Travi

Profesora en Letras (Universidad Católica Argentina)

Revisado por: Inés Iraeta

Licenciada en Comunicación Periodística (Universidad Católica Argentina)

Última edición: diciembre 11, 2023

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