Narrativa medieval

La narrativa medieval es un conjunto de textos producidos en la Edad Media y que narran, en prosa o en verso, ciertos sucesos que les ocurren a unos personajes en un tiempo y un espacio.

Ejemplos de obras narrativas medievales:

  • Cantar de Mío Cid, anónimo
  • Lanzarote o el caballero de la carreta, de Chrétien de Troyes
  • Romance del enamorado y la muerte, anónimo
  • El libro de las siete partidas, de Alfonso X, el Sabio

La literatura medieval se desarrolló entre los siglos V y XV y abarcó los tres géneros clásicos: la lírica, el teatro y la narrativa. Fue una época de muchas transformaciones culturales, especialmente a partir del surgimiento de las lenguas romances derivadas del latín, que dieron lugar a las lenguas actuales, como el francés, el castellano, el catalán, el italiano, entre otras.

Puede hacerse una distinción entre la literatura medieval popular y culta. Desde el punto de vista de la narrativa, los textos populares eran anónimos y se transmitían oralmente por medio de los juglares, que narraban las historias en verso a un público mayormente analfabeto. Por otro lado, las composiciones cultas tenían un autor conocido y muchas veces buscaban dejar una enseñanza o moraleja.

Características de la narrativa medieval

Las principales características de la narrativa medieval son:

  • Autoría. Las obras populares, tales como los romances o los cantares de gesta, tenían autor desconocido y formaban parte del acervo cultural del pueblo que los producía, mientras que las obras cultas, como las del mester de clerecía o la narrativa en prosa, tenían un autor reconocido que firmaba sus escritos.
  • Transmisión. La literatura medieval fue principalmente oral, es decir, se transmitía por medio de los juglares que recorrían los pueblos recitando las historias en verso. También existió la literatura medieval de transmisión escrita, especialmente en la Alta Edad Media con la aparición del mester de clerecía y la narrativa breve en prosa.
  • Estilo. La narrativa medieval popular se caracterizaba por el predominio del verso para una mejor memorización y recitación por parte de los juglares, mientras que la narrativa culta alternaba el uso del verso y la prosa.
  • Lenguas romances. A partir de la Edad Media se comenzó a escribir en las lenguas romances que derivaron del latín: castellano, catalán, italiano, francés, entre otras.
  • Finalidad. Gran parte de las obras de la literatura medieval tenían un fin didáctico y moralizante porque se dirigían a una sociedad mayormente analfabeta. Sin embargo, hacia finales de este período comenzó a aparecer la idea del arte como fin en sí mismo y de goce estético.
  • Temas. Los temas de la narrativa medieval alternaban entre el amor cortés, la exaltación de la figura del héroe y las vidas de los santos o temas religiosos.

Tipos de obras de narrativa medieval

Los principales tipos de obras de la narrativa medieval son:

  • Cantar de gesta. Son poemas épicos que tuvieron sus raíces en la épica germánica y que florecieron a finales del siglo XI en Francia y desde allí se extendieron por Europa. Era una poesía épica de tipo tradicional, de carácter anónimo y de autoría colectiva. Narraba en verso las hazañas de los héroes, que representaban las virtudes de un pueblo o una colectividad, y los enfrentamientos con sus enemigos. Estos héroes eran valerosos, luchaban frente a sus ejércitos y no le daban importancia a los problemas amorosos o sentimentales. Los cantares de gesta eran difundidos por los juglares, que recorrían pueblos entonando y representando estas historias, y dado este carácter oral, es difícil fijar una fecha precisa de composición.
    Por ejemplo: Cantar de Mio Cid, Cantar de Roldán, Cantar de los Nibelungos.
  • Romancero. Está compuesto por poemas conocidos como “romances”. Los romances son composiciones que pueden considerarse líricas (por su forma) o narrativas (por su contenido) que utilizan versos octosílabos con rima asonante en los versos pares. Se cree que los romances aparecieron como consecuencia de la repetición de algunos fragmentos muy populares de los cantares de gesta y en el siglo XV comenzaron a compilarse en colecciones. Se clasifican en: romances históricos, épicos, líricos y carolingios.
    Por ejemplo: Romance de la pérdida de Alhama, Romances del rey don Rodrigo, Romance del prisionero.
  • Narración en prosa. Son obras en prosa que surgieron durante la primera mitad del siglo XIII, cuando se creó la Escuela de traductores de Toledo que se ocupaba de traducir obras científicas, jurídicas, históricas y literarias del árabe o del hebreo al latín, utilizando como lengua puente al castellano. Tiempo después, el rey Alfonso X, mandó componer obras originales en castellano sobre estos temas. Así, llevó a cabo la mayor obra de sistematización de todo el saber hasta el momento.
    Por ejemplo: El código de las siete partidas, Primera crónica general de España, General Historia.
    Otro representante de la narración en prosa española es el Infante don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X, que escribió el Libro del Conde Lucanor y Patronio, una colección de cuentos con moraleja, máximas y un tratado doctrinal, cuya finalidad era didáctica.
  • Mester de clerecía. Son obras narrativas escritas en verso compuestas por artistas cultos generalmente vinculados al estamento clerical. Empleaban la regularidad métrica, un ritmo pautado por la cuaderna vía: estrofas de cuatro versos de 14 sílabas cada uno con rima consonante. Este tipo de composiciones utilizaba la lengua romance de una manera clara, fácilmente comprensible, pero también culta. Sus temas tenían fuentes latinas y se relacionaban principalmente con la vida de los santos y el mundo religioso.
    Por ejemplo: Los milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, Libro del Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, y Poema de Alexandre, de autor anónimo.
  • Narrativa breve italiana e inglesa. Son obras narrativas que surgieron en Italia e Inglaterra y cuyo objetivo era entretener y disfrutar el placer de narrar y de oír narrar. El Decamerón de Giovanni Boccaccio fue la primera obra maestra de la literatura italiana, data del siglo XIV y tuvo enorme influencia. Está formado por cien cuentos que los personajes se narran unos a otros mientras escapan de la peste de Florencia. Sus temas son principalmente el amor, la inteligencia y la fortuna. Por otro lado, en Inglaterra, Geoffrey Chaucer escribió Los cuentos de Canterbury, una sucesión de cuentos narrados por un grupo de personajes mientras peregrinan al santuario de Santo Tomás Becket. Esta obra, narrada en verso y en prosa, representó la consolidación de la lengua inglesa y aportó a la idea de la literatura como evasión y divertimento, no con un carácter puramente moralizante.
  • Novela de caballerías. Son narraciones surgidas durante el siglo XII, en un comienzo escritas en verso, que trataban sobre las aventuras físicas y amorosas de un grupo de caballeros relacionados al legendario rey Arturo. A diferencia de los cantares de gesta, este tipo de novelas tenía un autor conocido de origen culto que escribía con mayor complejidad técnica y tenía una gran capacidad de fabulación. Las desventuras amorosas se daban en el plano del amor cortés, donde la relación entre el enamorado y la amada era similar al vínculo de vasallaje. La historia de amor más conocida es la de Ginebra, la esposa del rey Arturo, y Lancelot, un caballero de la Mesa Redonda.
    Algunas novelas de caballería de esta época son: Erec y Enid de Chrétien de Troyes, El Roman de Renart de Marie de France y El libro de la orden de caballería de Ramón Llul.

Lecturas

  1. Cantar de Mio Cid, anónimo (fragmento)

De los sos ojos tan fuerte mientre lorando
tornava la cabeça e estava los catando.
Vio puertas abiertas e uços sin cañados,
alcándaras vazías sin pielles e sin mantos
e sin falcones e sin adtores mudados.
Sospiro mio Çid ca mucho avié grandes cuidados,
fabló mio Çid bien e tan mesurado:
"¡Grado a ti, Señor, Padre que estas en alto!
¡Esto me an buelto mios enemigos malos!

  1. “Romance del prisionero”, anónimo

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
dele Dios mal galardón.

  1. “Romance de Amenábar”, anónimo

—¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida:
moro que en tal signo nace,
no debe decir mentira.—
Allí respondiera el moro,
bien oiréis lo que decía:
—Yo te la diré, señor,
aunque me cueste la vida
porque soy hijo de un moro
y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía:
que mentira no dijese,
que era grande villanía;
por tanto pregunta, rey,
que la verdad te diría.
—Yo te agradezco, Abenámar
aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!
—El Alhambra era, señor,
y la otra la mezquita;
los otros los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra
otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas,
castillo de gran valía.—
Allí habló el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
—Si tú quisieses, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
—Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.

  1. Milagros de Nuestra Señora, Gonzalo de Berceo (fragmento)

Amigos e vassallos          de Dios omnipotent,                    
si vos me escuchássedes          por vuestro consiment,                
querríavos contar          un buen aveniment:           
terrédeslo en cabo          por bueno verament.                   
Yo maestro Gonçalvo          de Verceo nomnado,              
yendo en romería          caeçí en un prado,             
verde e bien sençido,          de flores bien poblado,            
logar cobdiçiaduero          pora omne cansado.

  1. Primera crónica general, Alfonso X (fragmento)

Espanna es abondada de mieses, deleytosa de fructas, viciosa de pescados, sabrosa de leche et de todas las cosas que se della fazen; lena de uenados et de caça, cubierta de ganados, lozana de cauallos, prouechosa de mulos, segura et bastida de castiellos, alegre por buenos uinos, ffolgada de abondamiento de pan; rica de metales, de plomo, de estanno, de argent uiuo, de fierro, de arambre, de plata, de oro, de piedras preciosas (…)
Espanna sobre todas es engennosa, atreuuda et mucho esforçada en lid, ligera en afann, leal al sennor, affincada en estudio, palaciana en palabra, complida de todo bien (…) ¡Ay Espanna! non a lengua nin engenno que pueda contar tu bien.

  1. Libro del Conde Lucanor y Patronio del Infante don Juan Manuel (fragmento)

Cuento V
De lo que aconteció a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.

Hablando otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, díjole así:
-Patronio, un hombre que se dice amigo mío me empezó a elogiar mucho, dándome a entender que yo tenía mucho mérito y mucho poder. Cuando me hubo halagado de esta manera todo lo que pudo, me propuso una cosa que a mí me parece que me conviene.
Entonces el conde le contó a Patronio lo que su amigo le proponía, que, aunque a primera vista se dijera provechoso, ocultaba un engaño, del que Patronio se apercibió. Por lo cual dijo al conde:
-Señor conde Lucanor, sabed que este hombre os quiere engañar, dándoos a entender que vuestros méritos y vuestro poder son mayores que en la realidad. Para que os podáis guardar del engaño que quiere haceros, me gustaría que supierais lo que sucedió al cuervo con la zorra.
El conde le preguntó qué le había sucedido.
-Señor conde -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un pedazo muy grande de queso y se subió a un árbol para comer el queso más a gusto y sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo pasó la zorra y, cuando vio el queso, empezó a pensar en la manera de poder quitárselo. Con este objeto dijo lo siguiente:
-Don Cuervo, hace ya mucho tiempo que he oído hablar de vuestras perfecciones y de vuestra hermosura. Aunque mucho os busqué, por voluntad de Dios o por desdicha mía, no os vi hasta ahora, que hallo que sois muy superior a lo que me decían. Para que veáis que no me propongo lisonjearos os diré, junto con lo que las gentes en vos alaban, aquellos defectos que os atribuyen. Todo el mundo dice que como el color de vuestras plumas, ojos, pico, patas y garras es negro, y este color no es tan bonito como otros colores, el ser todo negro os hace muy feo, sin darse cuenta de que se equivocan, pues aunque es verdad que vuestras plumas son negras, su negrura es tan brillante que tiene reflejos azules, como las plumas del pavo real, que es el ave más hermosa del mundo, y, aunque vuestros ojos son negros, el color negro es para los ojos mucho más hermoso que ningún otro, pues la propiedad de los ojos es ver, y como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores, por lo cual los ojos de la gacela, que son más oscuros que los de los otros animales, son muy alabados. Además, vuestro pico y vuestras garras son mucho más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También tenéis, al volar, tan gran ligereza, que podéis ir contra el viento, por recio que sea, lo que ninguna otra puede hacer tan fácilmente como vos. Fuera de esto estoy convencida de que, pues en todo sois tan acabado y Dios no deja nada imperfecto, no os habrá negado el don de cantar mucho mejor que ningún otro pájaro. Pero, pues Dios me hizo la merced de que os viese, y contemplo en vos más perfecciones de las que oí, toda mi vida me tendría por dichosa si os oyese cantar.
Fijaos bien, señor conde, que aunque la intención de la zorra era engañar al cuervo, lo que dijo fue siempre verdad. Desconfiad de la verdad engañosa, que es madre de los peores engaños y perjuicios que pueden venirnos.
Cuando el cuervo vio de qué manera le alababa la zorra y cómo le decía la verdad, creyó que en todas las cosas se la diría y la tuvo por amiga, sin sospechar que esto lo hacía por quitarle el queso que tenía en el pico. Conmovido, pues, por sus elogios y por sus ruegos para que cantara, abrió el pico, con lo que cayó el queso en tierra. Cogiólo la zorra y huyó con él. De esta manera engañó al cuervo, haciéndole creer que era muy hermoso y que tenía más perfecciones de lo que era verdad.
Vos, señor conde Lucanor, pues veis que, aunque Dios os hizo merced en todo, ese hombre os quiere persuadir de que tenéis mucho más mérito y más poder, convenceos que lo hace para engañaros. Guardaos bien de él, que, haciéndolo, obraréis como hombre prudente.
Al conde agradó mucho lo que Patronio le dijo e hízolo así, y de esta manera evitó muchos daños. Como don Juan comprendió que este cuento era bueno, hízolo poner en este libro y escribió unos versos en que se expone abreviadamente su moraleja y que dicen así:
Quien te alaba lo que tú no tienes,
cuida que no te quite lo que tienes.

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Ejercicio: narrativa medieval

Referencias

  • Riquer, Martín de, y Valverde, José María (2018). Historia de la literatura universal I. Gredos.
  • Ortiz Aguirre, E. (2019). Breve historia de la literatura universal. Nowtilus.

Cómo citar

"Narrativa medieval". Autor: Carla Giani. De: Argentina. Para: Enciclopedia del Lenguaje. Disponible en: https://lenguaje.com/narrativa-medieval/. Última edición: diciembre 11, 2023. Consultado: febrero 22, 2024. Año: 2023.

Sobre el autor

Autor: Carla Giani

Profesora en Letras (Universidad de Buenos Aires).

Revisado por: Inés Iraeta

Licenciada en Comunicación Periodística (Universidad Católica Argentina)

Última edición: diciembre 11, 2023

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