Generación del 14 o novecentismo

La generación del 14, también llamada novecentismo, fue un grupo de escritores, artistas y pensadores de varios ámbitos (científicos, políticos, filósofos, entre otros) surgido en España alrededor de 1914.

Este grupo estuvo conformado por intelectuales que se situaron entre la generación del 98 y la generación del 27, y su máximo exponente fue el filósofo José Ortega y Gasset, es por esto que también se la conoce como la generación de Ortega. De hecho, el término "generación del 14" alude al año en que este pensador publicó su primera gran obra: Meditaciones del Quijote.

También se los llamaba novecentistas, o noucentistes en catalán, porque todos habían nacido a finales del siglo XIX, en torno a 1880, y compartían la idea de fundar un arte más intelectual y racional, despojado del sentimentalismo romántico y del pesimismo de los pensadores de la generación del 98. Este nombre fue acuñado por Eugenio d’Ors, otro de los líderes de este movimiento.

La generación del 14 o novecentismo coincidió cronológicamente con las vanguardias históricas, que se encontraban en expansión en Europa y algunos países de Hispanoamérica. Es por esta razón que se pueden encontrar características comunes entre ambas corrientes y que muchos autores coinciden en ambos movimientos.

Características de la generación del 14 o novecentismo

Las características de la generación del 14 y del novecentismo fueron:

  • Intelectualismo. Persiguió lo intelectual y, por ello, rechazó el pesimismo y el espíritu de protesta de la generación del 98. Adoptó un enfoque más sereno.
  • Rechazo de lo sentimental. Abandonó el sentimentalismo de los modernistas y lo pasional del Romanticismo, y prefirió las posturas más equilibradas del clasicismo.
  • Racionalismo. Apostó por un tipo de textos en los que predominara la sistematización de los conceptos.
  • Modelo europeo. Se interesó por la cultura europea y buscó solucionar los problemas de España desde un punto de vista continental.
  • Compromiso político. Adoptó la prensa como la principal arma de intervención pública, por lo que el periódico y el semanario constituyeron instrumentos para la educación del pueblo. También se caracterizó por la elección del ensayo como vehículo de comunicación.
Diferencias entre la generación del 98 y la generación del 14 (España)
Generación del 98Generación del 14
Sentimentalistas y autodidactasIntelectuales y académicos
IrracionalistasRacionalistas
Visión pesimistaVisión optimista
Literatura rural y bucólicaLiteratura urbana
Lenguaje subjetivoLenguaje objetivo

Autores y obras de la generación del 14 o novecentismo

Los autores de la generación del 14 más destacados fueron:

  1. José Ortega y Gasset (1883-1955). Meditaciones del Quijote (1914) y España invertebrada (1921).
  2. Eugenio d’Ors (1881-1954). La Filosofía del hombre que trabaja y que juega (1914) y Una Primera Lección de Filosofía (1917).
  3. Ramón Pérez de Ayala (1880-1962). Prometeo (1916) y La caída de los limones (1916).
  4. Gabriel Miró (1879-1930). Figuras de la Pasión del Señor (1916-17) y Libro de Sigüenza (1917).
  5. Juan Ramón Jiménez (1881-1958). Diario de un poeta recién casado (1916) y Primera antología poética (1917).
  6. Rafael Cansinos Assens (1882-1964). Estética y erotismo de la pena de muerte (1916) y La encantadora (1916).
  7. Manuel Azaña (1880-1940). El problema español (conferencia pronunciada el 4 de febrero de 1911).
  8. Ramón Gómez de la Serna (1888-1963). Greguerías (1917) y La viuda blanca y negra (1917).

La greguería es una composición breve en prosa, parecida al aforismo, que consta por lo general de una oración que expresa de forma ingeniosa y humorística algún pensamiento sobre diferentes aspectos de la vida corriente. Es un género creado por uno de los autores de la generación del 14: Ramón Gómez de la Serna, quien la definió con la siguiente fórmula: humorismo + metáfora = greguería. Por ejemplo: Las pasas son uvas octogenarias. / Los puentes son las cejas de los ríos.

Contexto de la generación del 14 o novecentismo

La generación del 14 se desarrolló en una época en la que Europa vivía una situación convulsa, no solo políticamente, sino también en el ámbito cultural:

  • Primera Guerra Mundial. En 1914, estalló la Gran Guerra, y si bien España no participó, conformó un símbolo de derrumbamiento de un ideal de progreso, ciencia y cultura.
  • Vanguardias literarias. Por esta misma fecha, se desarrollaron los movimientos vanguardistas que proponían romper con el mundo artístico heredado del siglo XIX.

Lecturas

  1. Fragmento de Meditaciones del Quijote (1914), de José Ortega y Gasset

Hemos de buscar para nuestra circunstancia, tal y como ella es, precisamente en lo que tiene de limitación, de peculiaridad, el lugar acertado en la inmensa perspectiva del mundo. No detenernos perpetuamente en éxtasis ante los valores hieráticos, sino conquistar a nuestra vida individual el puesto oportuno entre ellos. En suma: la reabsorción de la circunstancia es el destino concreto del hombre.

Mi salida natural hacia el universo se abre por los puertos del Guadarrama o el campo de Ontígola. Este sector de realidad circunstante forma la otra mitad de mi persona: sólo al través de él puedo integrarme y ser plenamente yo mismo. La ciencia biológica más reciente estudia el organismo vivo como una unidad compuesta del cuerpo y su medio particular: de modo que el proceso vital no consiste sólo en una adaptación del cuerpo a su medio, sino también en la adaptación del medio a su cuerpo. La procura amoldarse al objeto material a fin de apresarlo bien; pero, a la vez, cada objeto material oculta una previa afinidad con una mano determinada.

Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.

  1. Fragmento de “Nuestro padre San Daniel. Novela de capellanes y devotos” (1921), de Gabriel Miró

Entró en el reposo del olivar. Allí siempre iba recogida y despacio. Los troncos seculares, el ámbito callado de las frondas inmóviles, le dejaban una clara conciencia de la quietud y de la soledad, un amparo de techo suyo que parecía tenderse desde el origen de su casa. En la paz de estos árboles, cerca del camino, esperó a su padre. Lejos, por el sol de los calveros, pasaban las carretas de garbas. El aire aleteaba oloroso de siega. Las horas doradas de los campos en las vísperas de las fiestas la internaban en una evidencia de sí misma a través de una luminosidad de muchos tiempos. Un miedo repentino quebró el encanto. La adivinación sensitiva de que están imantadas las vidas primorosas la hizo volverse a lo profundo de los olivares. Había un hombre que le proyectaba una sensación de humanidad viscosa. Se le aceleraron sus latidos, golpeándola metálicamente. Dio un grito ronco y huyó buscando la anchura de las tierras segadas. En su espalda y en su nuca se pegaba la caliente devoración de unos ojos. Acudía un mozo de la labor, y su ímpetu hacía crujir el aire de rosas.

  1. Greguerías (1917), de Ramón Gómez de la Serna

* A las doce las manillas del reloj presentan armas.
* Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.
* Al abrir un libro recién encuadernado suena como si tuviera un reuma articular.
* Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.
* Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.
* Cuando el niño se empeña en que conozcamos el tamaño de su chichón parece que nos presenta orgullosamente el brote del genio.
* Cuando está el armario abierto, toda la casa bosteza.
* Después de usar el dentífrico nos miramos los dientes con gesto de fieras.
* El agua se suelta el pelo en las cascadas.
* El arco iris es la cinta que se pone la Naturaleza después de haberse lavado la cabeza.
* El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.
* El búfalo es el toro jubilado de la prehistoria.
* El ciego mueve su blanco bastón como tomando la temperatura de la indiferencia humana.
* El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.
* El Pensador de Rodin es un ajedrecista al que le han quitado la mesa.
* Entre los carriles de las vías, crecen flores suicidas.
* Genio: el que vive de nada y no se muere.
* La arrugada corteza de los árboles revela que la Naturaleza es una anciana.
* La cebra es el animal que luce por fuera su radiografía interior.
* La escritura china es un cementerio de letras.
* La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.
* La O es la I después de comer.
* La T es el martillo del abecedario.
* La Y es la copa de champaña del alfabeto.
* Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.
* Las violetas son actrices retiradas en el otoño de su vida.
* Lo más aristocrático que tiene la botella de champaña es que no consiente que se la vuelva a poner el tapón.
* Lo peor de los médicos es que le miran a uno como si uno no fuera uno mismo.
* Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.
* Los cocodrilos están siempre en pleno concurso de bostezos.
* Los pingüinos son unos niños que se han escapado de la mesa con el babero puesto.
* Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.
* Los tornillos son clavos peinados con raya en medio.* Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueños.
* Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.
* Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.

  1. Fragmento de Belarmino y Apolonio (1921), de Ramón Pérez de Ayala

Dices que el hombre es hombre superior cuando se convierte en un mecanismo perfecto; vaya, cuando deja de ser hombre. Pues yo no quiero ser hombre superior. No quiero emanciparme de supersticiones. Quiero sentirme vivir; y no me siento vivir sino porque sé que puedo morir. Amo la vida, porque temo la muerte. Amo el Arte, porque es la expresión más íntima y completa de la vida. Pongo el Arte sobre la Naturaleza, porque la Naturaleza, no sabiendo que de continuo se está muriendo, es una realidad inexpresiva y muerta. El árbol amarillo de otoño ignora que se muere; yo soy quien lo sabe, cuando en un cuadro perpetúo su agonía. El Arte vivifica las cosas, las exime de su coordinación concreta y de su finalidad utilitaria: las hace absolutas, únicas y absurdas; las satura de esa contradicción radical que es la vida, puesto que la vida es al propio tiempo negación y afirmación de la muerte. Sólo las cosas vivas son hermosas.

  1. “Tranvía”, poema CCXXIX en Diario de un poeta recién casado (1917), de Juan Ramón Jiménez

Gafas. Pantorrillas de fieltro alto, arrugado y fangoso. (Van al baile y son ellas solas la pareja). Gafas. Ningún ojo claro. Mandíbulas incansables -¡qué cansancio!- que mascan goma, sin fin. Gafas. Borrachos sin gracia, que hacen reír risas de mueca a todo un mundo de dientes de oro, plata y platino. Gafas. Amarillos, cobrizos y negros con saqué blanco, es decir, negro, es decir, pardo, y sombrero de copa de ocho… sombras. Gafas. ¡Cuidado! ¡Que me pisa usted los ojos! Mirada, digo, gafada sin vida. Gafas, gafas, gafas.

Referencias

  • Alfonso, I. B. (2015). José Ortega y Gasset y la generación del 141. 1914: una generación de intelectuales. University Foundation San Pablo CEU (pp. 17-37).
  • Menéndez Alzamora, M. (2009). La generación del 14: una aventura intelectual. Siglo XXI Editores.

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Ejercicio: Generación del 14

Cómo citar

"Generación del 14 o novecentismo". Autor: Vanesa Rabotnikof. De: Argentina. Para: Enciclopedia del Lenguaje. Disponible en: https://lenguaje.com/generacion-del-14-o-novecentismo/. Última edición: diciembre 11, 2023. Consultado: febrero 22, 2024. Año: 2023.

Sobre el autor

Autor: Vanesa Rabotnikof

Licenciada en Letras (Universidad de Buenos Aires). Especialización en Edición (Universidad Nacional de La Plata).

Revisado por: Inés Iraeta

Licenciada en Comunicación Periodística (Universidad Católica Argentina)

Última edición: diciembre 11, 2023

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